BIENVENIDA

Blog personal de Antonio Ramírez Montesdeoca. Dedicado y destinado a todos los compañeros y amigos que quieran utilizarlo para comunicarse, informarse e informar

miércoles, 19 de noviembre de 2008

MARCHA HACIA ATRÁS


3. MARCHA HACIA ATRÁS

No se cree necesario definir el concepto de marcha atrás por lo evidente que resulta. Hay que significar, sin embargo, que en sentido estricto no puede ser considerada como una maniobra básica de circulación, porque su realización no es un movimiento independiente, sino que es complemento y forma parte integrante de algunas maniobras básicas de circulación, tales como la incorporación al tráfico, la parada, el estacionamiento o el cambio de sentido de la marcha. No obstante, el Reglamento General de Circulación, al regular en su artículo 81 la ejecución de la marcha hacia atrás, la considera como maniobra.
Para no repetir estas normas en el desarrollo de cada una de las maniobras citadas, se exponen a
continuación de forma independiente, señalándose, sin embargo, que deberán ser tenidas en cuenta cuando se lleven a cabo las mismas ya que, como norma general está prohibido circular marcha atrás, a no ser que sea imposible hacerlo hacia adelante ni cambiar de dirección o sentido de marcha o que forme parte integrante de otra maniobra que lo exija.
Aunque, como ya se ha indicado, en sentido estricto la marcha hacia atrás no constituye una maniobra básica de circulación, ello no impide la aplicación de la correspondiente regla de seguridad, a saber: comprobar que se puede realizar, advertir a los demás usuarios la intención de efectuarla, y, por último, ejecutarla.
A continuación se exponen las normas en las que se fundamenta esta regla de seguridad.
3.1. Comprobación del tráfico
La maniobra de marcha atrás deberá efectuarse después de haberse cerciorado, incluso apeándose o siguiendo las indicaciones de otra persona si fuera necesario, de que, por las circunstancias de visibilidad, espacio y tiempo necesarios para efectuarla, no va a constituir peligro para los demás usuarios de la vía.
3.2. Señalización de la maniobra
El conductor de un vehículo que pretenda dar marcha hacia atrás deberá advertir su propósito con las señales preceptivas siguientes:
 Las advertencias se harán utilizando la señalización luminosa del vehículo, o, en su defecto, con el brazo.
 La validez de las realizadas con el brazo quedará subordinada a que sean perceptibles por los demás usuarios de la vía y anulará cualquier otra indicación óptica que la contradiga.
 Tales advertencias ópticas se efectuarán con antelación suficiente a la iniciación de la maniobra, y, si son luminosas, permanecerán en funcionamiento hasta que termine aquella.
 La marcha hacia atrás será advertida con la correspondiente luz de marcha atrás, si el vehículo
dispone de la misma, o, en caso contrario, extendiéndose el brazo horizontalmente con la palma de la mano hacia atrás.
3.3. Selección del lugar
En el recorrido hacia atrás, como maniobra complementaria de la parada, el estacionamiento o la
incorporación a la circulación, no se podrá invadir un cruce de vías.
Se prohíbe la maniobra de marcha atrás en autovías y autopistas.
3.4. Ejecución de la maniobra
Se prohíbe circular hacia atrás, salvo en los casos en que no sea posible marchar hacia adelante, ni cambiar de dirección o sentido de marcha, y en las maniobras complementarias de otra que la exija, y
siempre con el recorrido mínimo indispensable para efectuarla.
El recorrido hacia atrás, como maniobra complementaria de la parada, el estacionamiento o la
incorporación a la circulación, no podrá ser superior a 15 metros.

La maniobra de marcha hacia atrás deberá efectuarse:
- Lentamente y con la máxima precaución.
- Sin peligro para los demás usuarios de la vía, deteniendo el vehículo con toda rapidez tan pronto se oigan avisos indicadores o se perciba la proximidad de otro vehículo, persona o animal o tan pronto lo exija la seguridad, desistiendo de la maniobra si fuere preciso.

UN GUAGUERO CABALLERO

D. JOSE HERNANDEZ DIAZ. cp. 100

martes, 18 de noviembre de 2008

¿QUE LE PASA AL BOMBERO?

¡ ASI DURANTE 8 KILOMETROS!








LEY DE DEPENDENCIA "DE VERGUENZA"

SOLO UNA PERSONA RECIBE LAS AYUDAS EN FUERTEVENTURA
http://www.canariasahora.es/noticia/51032/

OTRA DE TAXISTAS INVASORES


El pasado jueves 30-10-2008, publiqué en este blog un artículo con el titulo: ¿HASTA CUANDO?, referente a la ocupación ilegal por parte de los Taxistas de la parada de Guaguas de la Ballena. Al parecer el problema se ha solucionado; Pero no haciendo cumplir la Ley, como sería lo normal y deseable, sino cambiando la posición de las paradas, pasando los taxis a la parte trasera y las guaguas a la delantera.
Esto es un remiendo inservible, pués los señores taxistas continuarán ocupando la parada de guaguas para dejar viajeros, ir al servicio, a desayunar, etc.
Mientras tanto estos individuos continuan haciendo de las suyas en otros puntos de la ciudad. Uno de ellos es el lado Sur del Hospital de Gran Canaria Doctor Negrin. Como se puede apreciar en la imagen, estacionan en triple fila a la espera de hueco en su parada, bloqueando la parada de guaguas y el paso de las mismas, así como los pasos de peatones en una actitud de "prietas las filas, recias, marciales, firme el ademán, sin inmutarse, cual escuadra falangista".



sábado, 15 de noviembre de 2008

VACACIONES

Desde hoy y hasta el próximo día 22 de Diciembre de 2008, estaré de VACACIONES laborales, el resto de mis actividades continuan como siempre.
Si algún compañero necesita de mi, puede ponerse en contacto através del correo, telefono, etc.
En los boletines mensuales de la Abs La Cochera, encontrarán mi correo y mis telefonos, así como los del resto de los miembros de la Junta Directiva.
En caso de necesidad pueden ponerse en contacto con cualquiera de ellos.
HASTA DICIEMBRE.
Saludos.
Antonio Ramírez

domingo, 9 de noviembre de 2008

CAMBIO DE SENTIDO DE MARCHA


1. CAMBIO DE SENTIDO DE MARCHA: CONCEPTO
El cambio de sentido de la marcha
es una más de las maniobras básicas de circulación. Consiste en dar media vuelta, es decir, realizar un giro de 180º para seguir circulando por la misma vía, pero en sentido contrario al que llevaba. Por consiguiente, cuando el conductor de un vehículo circula por una calzada y realiza un giro de 180º, volviendo por la zona destinada al sentido contrario a la que circulaba antes de realizar dicho giro, ha efectuado una maniobra de cambio de sentido de la marcha. Se podrá expresar de formas diferentes, pero siempre teniendo en cuenta dos hechos fundamentales: uno, dar media vuelta sobre la propia calzada o vía al mismo nivel, y otro, volver por la misma calzada o por la misma vía que circulaba. Son dos requisitos imprescindibles, y que deben darse juntos, para considerar que ha tenido lugar la maniobra que se está contemplando.
En un sentido amplio, la expresión cambio de sentido también comprende la posibilidad de volver, por la misma vía, en sentido inverso al que se circula, aunque para ello falte el requisito de ejecutar el giro al mismo nivel sobre la propia calzada o vía que se está utilizando. Este es el caso de las autopistas y autovías que, generalmente, hay que abandonarlas saliendo de las mismas para atravesarlas a distinto nivel, bien por encima, bien por debajo.
Comúnmente a este movimiento se le denomina cambio de sentido a distinto nivel y se indica con la señal correspondiente para informar a los usuarios de estas vías la posibilidad de regresar por la otra calzada.
2. REALIZACIÓN DE LA MANIOBRA
Una vez más se tendrá que recurrir a la aplicación de la regla de seguridad correspondiente para la ejecución de la maniobra. Por tanto, en primer lugar se comprobará si se puede llevar a cabo, en segundo, se advertirá a los demás conductores y usuarios la intención de realizarla, y, por último, se efectuará la maniobra.
2.1. Observación de los retrovisores
Aunque la legislación no alude explícitamente a que se deban observar los espejos retrovisores, ocurre algo parecido a lo que ya se comentó en la fase de aproximación a una intersección, esto es, que la observación previa viene derivada de la obligación que tiene el conductor de cerciorarse de que al realizar la maniobra no va a entorpecer o poner en peligro a otros conductores y usuarios de la vía, para lo cual, indirectamente, se le está exigiendo que observe, que se informe previamente, información que puede obtener, fundamentalmente, a través de los espejos retrovisores.
Otra norma que, también de forma implícita, demanda mirar los espejos retrovisores es la que ordena
advertir la maniobra a los demás usuarios, con lo cual, para saber si esos usuarios están, no queda más remedio que consultar los espejos retrovisores.
2.2. Señalización de la maniobra
Una vez obtenida la información necesaria, el conductor debe informar, dar cuenta a los demás
conductores y usuarios de que va a realizar la maniobra.
El conductor de un vehículo que pretenda invertir el sentido de su marcha deberá advertir su propósito con las señales preceptivas con la antelación suficiente.
Las señales con las que el conductor del vehículo deberá advertir su propósito de invertir el sentido de su marcha son las ya expuestas anteriormente para las maniobras que se han desarrollado, y que son las siguientes:
Las advertencias se harán utilizando la señalización luminosa del vehículo o, en su defecto, con el
brazo.
La validez de las realizadas con el brazo quedará subordinada a que sean perceptibles por los demás usuarios de la vía y anularán cualquier otra indicación óptica que las contradiga.
El conductor debe advertir ópticamente toda maniobra que implique un desplazamiento lateral, así como su propósito de inmovilizarlo o de frenar su marcha de modo considerable.
Tales advertencias ópticas se efectuarán con antelación suficiente a la iniciación de la maniobra, y, si son luminosas, permanecerán en funcionamiento hasta que termine aquélla.
El desplazamiento lateral será advertido utilizando la luz indicadora de dirección correspondiente al lado hacia el que se va a realizar, o el brazo, en posición horizontal con la palma de la mano extendida hacia abajo, si el desplazamiento va a ser hacia el lado que la mano indica, o doblado hacia arriba, también con la palma extendida, si va a ser hacia el contrario.
La intención de inmovilizar el vehículo o de frenar su marcha de modo considerable, deberá
advertirse, siempre que sea posible, mediante el empleo reiterado de las luces de frenado o bien moviendo el brazo alternativamente de arriba abajo con movimientos cortos y rápidos.
2.3. Selección del lugar
Una vez comprobado que la maniobra puede ser realizada y hecho el aviso a los demás conductores y usuarios, llegará el momento de seleccionar el lugar adecuado para llevarla a cabo. Este debe ser el orden en que se realicen los distintos pasos de la maniobra, pues, si la selección del lugar se efectúa antes de la señalización, se conseguirá, en la mayoría de los casos, un entorpecimiento, ya que la búsqueda del lugar idóneo llevará aparejada una reducción de la velocidad, que propiciará que los conductores que circulen detrás, al no ver ningún aviso, se mantengan ahí, teniéndose que acomodar a la velocidad del vehículo que pretende realizar el cambio de sentido de marcha. Por el contrario, si, durante el espacio que se recorre mientras
se elige el sitio para hacer el cambio de sentido de marcha, se mantiene encendido el indicador de dirección que corresponda, los conductores de los vehículos que marchan detrás podrán optar por adelantar o pasar por la derecha, según la forma en que se efectúe el cambio de sentido de marcha.
En relación con la selección del lugar, habrá que tener en cuenta los siguientes preceptos:
El conductor de un vehículo que pretenda invertir el sentido de su marcha deberá elegir un lugar adecuado para efectuar la maniobra, de forma que se intercepte la vía el menor tiempo posible.
Cuando su permanencia en la calzada, mientras espera para efectuar la maniobra de cambio de sentido, impida continuar la marcha de los vehículos que circulan detrás del suyo, deberá salir de ella por su lado derecho, si fuera posible, hasta que las condiciones de la circulación le permitan efectuarlo.
Queda prohibido realizar el cambio de sentido de la marcha en:
 Los pasos a nivel.
 En los túneles.
 En los tramos de vía afectados por la señal túnel (S-5) y pasos inferiores.
 En las autopistas y autovías, salvo en los lugares habilitados al efecto.
 En general, en todos los tramos de vía en que esté prohibido el adelantamiento, salvo que el cambiode sentido esté expresamente autorizado. Dichos tramos son:
- En las curvas y cambios de rasante de reducida visibilidad y, en general, en todo lugar o
circunstancia en que la visibilidad disponible no sea suficiente para poder efectuar la maniobra.
- En los pasos para peatones señalizados como tales.
- En las intersecciones y en sus proximidades salvo cuando se trate de una plaza de circulación
giratoria o glorieta o cuando la calzada en que se realice goce de prioridad de paso en la intersección y haya señal expresa que lo indique.
 En toda situación que impida comprobar o cerciorarse de que se va a poner en peligro u obstaculizar a otros conductores y usuarios de la vía.
2.4. Ejecución de la maniobra
La ejecución de la maniobra es el hecho en sí de dar media vuelta, o lo que es lo mismo, describir un giro de 180º para volver en sentido inverso al que se circulaba.
A la hora de realizar dicho giro el conductor que lo efectúe deberá no poner en peligro u obstaculizar a otros usuarios de la vía, absteniéndose de ejecutar la maniobra, si pudieran darse estas circunstancias, y esperar el momento oportuno para efectuarla.
Así pues, queda establecido en qué lugares y en qué momento no debe ejecutarse el cambio de
sentido de marcha. Sin embargo, la legislación no indica desde qué lugar de la calzada debe efectuarse, es decir, si desde el borde derecho de ésta, o por el contrario, desde su eje longitudinal. Si se compara el cambio de dirección a la izquierda con el cambio de sentido de marcha se podría decir que aquél está comprendido en éste, con la única diferencia de que el cambio de sentido de marcha tiene, por así decirlo, un giro más a la izquierda que el cambio de dirección.
Por otra parte, cuando en dichos cambios de dirección las normas sitúan a los vehículos junto al eje longitudinal, puede interpretarse que se pretende dejar un espacio suficiente por la derecha para que los conductores de los vehículos que circulan por detrás puedan continuar su marcha sin verse obligados a detenerse.
En base a esta exposición, y, al no estar regulado normativamente, siempre que se disponga de espacio suficiente para realizar el cambio de sentido de marcha directamente en un giro de 180º, se puede efectuar partiendo de una posición junto al eje longitudinal de la calzada. Por el contrario, si se comprende que, desde esa posición, no existe anchura suficiente para efectuar directamente el giro de 180º, la situación será junto al borde derecho de la calzada o incluso en el arcén, y desde ahí, tomando las debidas precauciones, ejecutar la maniobra.
Como toda maniobra básica al concluir de realizarla se debe extinguir la señalización de la misma, que ha debido mantenerse durante toda su realización, de acuerdo con las normas generales de las advertencias efectuadas por los conductores.

BOLETIN NOVIEMBRE

Se ha publicado el boletín de Noviembre de la Abs La Cochera

http://abslacochera.blogspot.com/2008/11/boletin-noviembre.html

sábado, 1 de noviembre de 2008

INCORPORACIÓN A LA CIRCULACIÓN

INCORPORACIÓN A LA CIRCULACIÓN

4.1. Concepto
La incorporación a la circulación se hará desde la situación de vehículo parado, estacionado, saliendo de una propiedad colindante, procediendo de otras vías de acceso o de las zonas de servicio de la propia vía.

4.2. Realización de la maniobra
Como en toda maniobra básica de circulación, y siguiendo una elemental regla de seguridad, todo
conductor que vaya a realizar esta maniobra, en primer lugar deberá comprobar que puede realizarla porque las circunstancias del tráfico se lo permiten.
A continuación, deberá advertir a los demás usuarios de la vía, bien por medio de la señalización
óptica de su vehículo, bien por medio del brazo, que va a realizar la citada maniobra, y, por último, ejecutará la maniobra de incorporación.
Esta regla de seguridad no es más que el proceder sintetizado que debe seguir el conductor en el
momento de realizar la maniobra y que surge de los preceptos que regulan minuciosamente el
comportamiento de dicho conductor en busca de seguridad, y que a continuación se exponen.

4.3. Observación del tráfico
El conductor de un vehículo parado o estacionado en una vía o procedente de las vías de acceso a ésta, de sus zonas de servicio o de una propiedad colindante, que pretenda incorporarse a la circulación, deberá cerciorarse previamente, incluso siguiendo las indicaciones de otra persona en caso necesario, de que puede hacerlo sin peligro para los demás usuarios.
Siempre que un conductor salga a una vía de uso público por un camino exclusivamente privado, debe asegurarse previamente de que puede hacerlo sin peligro para nadie.
En vías dotadas de un carril de aceleración, el conductor de un vehículo que pretenda utilizarlo para incorporarse a la calzada deberá cerciorarse, al principio de dicho carril, de que puede hacerlo sin peligro para los demás usuarios que transiten por dicha calzada, teniendo en cuenta la posición, trayectoria y velocidad de éstos.
Si para realizar la incorporación previamente hubiera que efectuar marcha atrás, se deberá cumplir lo siguiente: cerciorarse, incluso apeándose o siguiendo las indicaciones de otra persona, si fuera necesario, de que, por las circunstancias de visibilidad, espacio y tiempo necesarios para efectuarla, no va a constituir peligro para los demás usuarios de la vía.
De todo ello se desprende el primer requisito para la realización de esta maniobra, la comprobación de que puede realizarse, bien por medio de la observación del tráfico a través de los espejos retrovisores que corresponda en su caso, o bien, a través de la observación directa.

4.4. Señalización de la maniobra
Como se decía anteriormente, es la segunda condición a realizar por el conductor del vehículo que vaya a ejecutar la incorporación.
La obligatoriedad de informar a los demás conductores y usuarios sobre la intención de realizar la maniobra viene impuesta por normas de carácter general y también de índole particular. A saber:
 Los conductores están obligados a advertir al resto de los usuarios de la vía acerca de las maniobras que vayan a efectuar con sus vehículos.
 El conductor debe advertir ópticamente toda maniobra que implique un desplazamiento lateral o hacia atrás de su vehículo.
 El conductor que pretenda incorporarse a la circulación lo advertirá con las señales obligatorias para estos casos.
Una vez establecida la exigencia del aviso, el Reglamento determina cómo deben realizarse dichas informaciones a través de las siguientes normas:
 El conductor que se incorpore a la circulación advertirá ópticamente la maniobra.
 Las advertencias ópticas deben ser luminosas o, en su defecto, efectuadas con el brazo. La validez de las realizadas con el brazo quedará subordinada a que sean perceptibles por los demás usuarios de la vía y anularán cualquier otra indicación óptica que la contradiga.
 Las advertencias ópticas se efectuarán con antelación a la iniciación de la maniobra, y, si son
luminosas, permanecerán en funcionamiento hasta que termina aquélla.
 El desplazamiento lateral será advertido utilizando la luz indicadora de dirección
correspondiente al lado hacia el que se va a realizar, o el brazo, en posición horizontal con la palma de la mano extendida hacia abajo, si el desplazamiento va a ser hacia el lado que la mano
indica, o doblado hacia arriba, también con la palma de la mano extendida, si va a ser hacia el
contrario.
 En las maniobras que implique un desplazamiento lateral, es éste el que exclusivamente se avisa, por lo que la advertencia deberá concluir tan pronto como el vehículo haya adoptado su nueva trayectoria.
 La marcha hacia atrás será advertida con la correspondiente luz de marcha atrás, si dispone de ella, o, en caso contrario, extendiéndo el brazo horizontalmente con la palma de la mano hacia atrás.
De todos los preceptos citados anteriormente se debe tener en cuenta una serie de conclusiones:
 La maniobra de incorporación debe ser advertida por medio del brazo o del indicador de dirección que corresponda. Ahora bien, esta señalización sólo será obligatorio realizarla cuando en el entorno se encuentren usuarios de la vía, no siendo necesario hacerla ante la ausencia de
aquéllos.
Esta es la finalidad de la señalización, advertir a los demás usuarios, siendo inútil señalizar en ausencia de éstos, ya que la maniobra no va a alterar las circunstancias del tráfico y por tanto la señal no será captada por nadie.
 Una segunda conclusión que se puede extraer es que la señal debe hacerse con la suficiente antelación, de tal forma que únicamente podrá ser considerada como útil para aquellos conductores que, encontrándose lejos en el momento de iniciarse la maniobra, deben ser ellos los que adopten las medidas de precaución para evitar el alcance con el automóvil que, cuando llegue a su altura, ya se habrá incorporado a la corriente de tráfico. Sin embargo, no podrá excusar al conductor el hecho de hacer las señales cuando la proximidad del vehículo que se acerca por detrás impide la percepción adecuada del indicador o efectuar una maniobra de evasión eficaz, hasta el punto de que, como ya se ha dicho anteriormente, no se le tiene que obligar a la realización de ninguna maniobra brusca, principio conforme con la confianza que debe imperar en el tráfico de que la vía se encuentra expedita, y que cualquiera que vaya a alterar esta normalidad, lo debe hacer con tiempo y señalando su acción previamente.
Otro caso muy diferente es que en vías con una densidad de circulación normal se señalice la intención de incorporarse con antelación, pero sin tener en cuenta la posición cercana de un vehículo que circule por la vía. En este caso se puede decir que sería una antelación mal entendida, pues el efecto de la señalización ante dicha posición del vehículo puede llevar a su conductor a adoptar medidas de precaución innecesarias que, por ello, representarían una forma de obstaculización.
Hay que tener en cuenta que la utilización del indicador de dirección y la anticipación de esa utilización son necesarias, pero teniendo siempre presente la posición de los vehículos que circulan ya por la vía.
Otra pregunta que podría hacerse sería: ¿Debe mantenerse la señalización aunque se vea la imposibilidad de incorporarse? Este es un caso muy particular que se dará en vías muy saturadas. Si la densidad del tráfico no permite la incorporación, no hay duda de que los demás conductores tienen que conocer esa intención; por ello, se debe mantener accionado el indicador correspondiente para que los demás conductores cumplan con la obligación de facilitarla. Obligación que se tratará en otros temas.

4.5. Ejecución de la maniobra. Incorporación
La maniobra culmina o finaliza con la incorporación del vehículo a la corriente circulatoria. Sería, pues, el tercer paso de la regla de seguridad a la que se ha aludido anteriormente: Observación, señalización y ejecución de la maniobra.
¿Cómo debe hacerse esta incorporación?
El conductor de un vehículo parado o estacionado en una vía o procedente de las vías de acceso a
ésta, de sus zonas de servicio o de una propiedad colindante, que pretenda incorporarse a la
circulación, deberá hacerlo sin peligro para los demás usuarios, cediendo el paso a otros vehículos.
Si la vía a la que se accede está dotada de un carril de aceleración, el conductor que se incorpore a aquélla procurará hacerlo con la velocidad adecuada a la vía, teniendo en cuenta la posición,
trayectoria y velocidad de los usuarios que transiten por ella, incluso deteniéndose, en caso necesario. A continuación acelerará hasta alcanzar la velocidad adecuada al final del carril para incorporarse a la circulación de la calzada.
Siempre que un conductor salga a una vía de uso público por un camino exclusivamente privado, debe efectuarlo a una velocidad que le permita detenerse en el acto, cediendo el paso a los vehículos que circulen por aquélla, cualquiera que sea el sentido en que lo hagan.
En las zonas peatonales, cuando los vehículos las crucen por los pasos habilitados al efecto, los
conductores tienen la obligación de dejar pasar a los peatones que circulen por ellas.
Los conductores de vehículos de transporte colectivo de viajeros, aparte del deber de los demás conductores de facilitarles la incorporación desde una parada señalizada, tienen la obligación de adoptar las precauciones necesarias para evitar todo riesgo de accidente, después de haber anunciado por medio de sus indicadores de dirección su propósito de incorporarse.

MANIOBRAS

1. MANIOBRAS:
1.1. Concepto.
El movimiento normal de un vehículo, dentro de la corriente circulatoria, sería simplemente adaptarse al ritmo general de esa corriente, sin alteraciones relativas de posición. Este comportamiento podría denominarse, para diferenciarlo de lo que en realidad son las maniobras básicas de circulación, como un movimiento de "progresión normal". Por ello, se podría definir la maniobra como cualquier variación de la situación o posición de un vehículo en la calzada. Como dicha variación se tiene que realizar para adecuarse a las características e incidencias de la corriente del tráfico en relación, fundamentalmente, con la presencia de otros vehículos en movimiento de distinto tipo y régimen de marcha diversos, se puede puntualizar diciendo que las maniobras son las variaciones que realizan los conductores con sus vehículos y suponen una alteración de las circunstancias normales del tráfico, implicando siempre una situación de riesgo en razón de los dos elementos que entran a formar parte de su esencia, es decir, de la alteración y de la influencia de ésta en las circunstancias normales del tráfico.
Por lo anteriormente expuesto, se considera maniobra la incorporación al tráfico por parte de un
conductor cuyo vehículo estuviese estacionado en el borde de la calzada, junto a una acera. No se
considerará, en tal sentido, la iniciación de la marcha por parte del conductor del mismo vehículo si se halla detenido por el intervalo rojo de un semáforo y éste se pone verde, ya que lo único que hace, en este caso, es reanudar la marcha que el semáforo le había interrumpido.
Se estima maniobra, igualmente, el cambio de dirección que realiza el conductor de un vehículo, en una intersección, para tomar una vía distinta de aquélla por la que circulaba, teniendo que describir para ello una trayectoria curva. Por el contrario, no se conceptuará como tal la trayectoria curva que describa el mismo conductor para trazar una curva impuesta por la alineación de la vía.
En los casos que se han considerado como maniobra, la actuación del conductor implica o puede
implicar una alteración de las circunstancias normales del tráfico de otros vehículos, cuyos conductores pueden verse sorprendidos por su realización. Sin embargo, en los casos que no se han considerado como maniobra, hay que apreciar que no se alteran las circunstancias del tráfico. No se hallan alteradas porque la actuación del referido conductor ha venido impuesta por circunstancias independientes de su voluntad, que afectan de igual forma a los otros usuarios de la vía.
No obstante, no todas las maniobras se realizan de forma voluntaria. Habrá numerosas ocasiones en que la maniobra venga impuesta por las circunstancias del tráfico. Un ejemplo, bastante frecuente, suelen ser los desplazamientos de carril obligados por vehículos parados o estacionados, antirreglamentariamente, en doble fila. En dicho cambio de carril, sin embargo, se dan las dos circunstancias que lo califican como maniobra y que han sido expuestas anteriormente.

1.2. Clasificación de las maniobras básicas de circulación
Si se analiza una serie suficiente de recorridos de circulación por las vías públicas, se observa que existe un cierto número de maniobras de circulación que aparecen en todos ellos, repitiéndose de manera sistemática, aunque su orden de presentación o secuencia sea aleatorio y variado. Ello es lógico si se piensa, y mejor si se comprueba en la práctica, que en un recorrido cualquiera lo que se hace es casi siempre lo mismo: partiendo de un origen o lugar de estacionamiento, incorporación a la corriente del tráfico; adelantar cuando sea preciso; franquear intersecciones de diverso tipo; cambiar de dirección para continuar por la derecha o por la izquierda; desplazarse de carril a derecha o izquierda de la calzada; cambiar el sentido de marcha; llegar por fin al punto de destino, abandonando en el mismo la corriente de circulación para inmovilizarse fuera de ella y estacionar el vehículo.
Toda esta serie de movimientos, denominados maniobras básicas de circulación, estarán entrelazados con períodos de los que han sido designados como "progresión normal", es decir, habrá momentos en que no se realice ninguna maniobra limitándose a marchar dentro de la corriente del tráfico.
Las características del tráfico (intensidad y composición), y de la vía, (trazado e intersecciones), son las que determinarán en cada recorrido una distinta dificultad y, en consecuencia, un orden distinto de maniobras y una repetición variable de cada una de ellas, pero en definitiva el número de las mismas es limitado y prácticamente el mismo. Esta limitación viene determinada por las de la propia estructura de la vía, del tráfico y su regulación.

Por todo ello, se pueden enumerar como maniobras básicas de circulación las siguientes:
 La incorporación al tráfico.
 El desplazamiento lateral.
 El adelantamiento.
 El cambio de dirección.
 El cambio de sentido de marcha.
 La parada.
 El estacionamiento.

1.3. Normas generales para la realización de maniobras básicas de circulación.
Como ya se ha expuesto, la realización de cualquier maniobra básica de circulación supone o puede suponer una alteración a las circunstancias normales de marcha de otros vehículos cuyos conductores pueden verse sorprendidos ante esa maniobra. Por tanto, serán los conductores que ejecuten alguna maniobra los que tengan que adoptar las mayores precauciones aplazando dicha maniobra ante la presencia de otros vehículos que circulen en "progresión normal" a los cuales puedan obstaculizar o crearles situaciones de riesgo ante su realización.
Aunque la normativa regula las precauciones a adoptar para cada maniobra específica, todo conductor deberá tener presente unas normas generales para la realización de las maniobras básicas de circulación.
Éstas podrían resumirse en las dos siguientes:
- Todo conductor que quiera ejecutar una maniobra no comenzará a ejecutarla hasta después de haberse cerciorado de que puede hacerlo sin peligro y sin constituir obstáculo a los demás usuarios de la vía que le sigan, le precedan o vayan a cruzarse con él, teniendo en cuenta su posición, su dirección y su velocidad.
- Antes de efectuar cualquier maniobra, el conductor deberá indicar su propósito de forma clara y con la debida antelación por medio del indicador o de los indicadores de dirección de su vehículo, o, en su defecto, si fuera posible, haciendo una señal apropiada con el brazo. La señal del indicador o de los indicadores de dirección deberá seguir haciéndose durante todo el tiempo que dure la maniobra y deberá cesar en cuanto la misma termine.
Estas normas para la realización de maniobras están contenidas en el Convenio de Viena de 1968, modificado levemente en algunos aspectos por el Acuerdo europeo sobre circulación de 1971, preceptos ambos, en los que se basan las normas de circulación para vehículos, peatones y animales contenidas en el Reglamento General de Circulación, de acuerdo con lo ordenado en la base cuarta de la Ley 18/1989, de 25 de julio, de Bases sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial.
A la hora de realizar maniobras habrá de tenerse presente la expresión "ceder el paso" que impone la obligación siguiente: "El conductor de un vehículo que haya de ceder el paso a otro no deberá iniciar o continuar su marcha o su maniobra, ni reemprenderlas, hasta haberse asegurado que con ello no fuerza al conductor del vehículo que tiene la prioridad a modificar bruscamente la trayectoria o la velocidad del mismo y debe mostrar con suficiente antelación, por su forma de circular, y especialmente con la reducción paulatina de velocidad, que efectivamente va a cederlo".

2. OPERACIONES BÁSICAS DE CONDUCCIÓN

2.1. Concepto
Hasta ahora sólo se han citado las maniobras básicas de circulación, dejando a un lado las operaciones básicas de conducción, las cuales se van a exponer a continuación, significando las diferencias entre unas y otras.
Las operaciones de conducción se pueden definir como el manejo simple o coordinado de los mandos del automóvil. Y se dice simple o coordinado según que en determinados momentos se esté utilizando un mando del automóvil aisladamente de los demás, o bien, manejando dos o más mandos al mismo tiempo.
Según esto, serían operaciones simples el manejo del volante, o del acelerador, o del freno, o del
embrague, y tendrían la consideración de operaciones combinadas el manejo de: dirección/acelerador, freno/dirección, acelerador/cambio, cambio/embrague, retrovisor/freno, etc.
2.2. Diferencia entre maniobras básicas de circulación y operaciones básicas de conducción
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto se puede decir que la diferencia fundamental entre maniobras básicas de circulación y operaciones básicas de conducción es que, mientras que aquéllas inciden directamente sobre las circunstancias del tráfico y sobre la actuación de los demás usuarios de la vía, éstas inciden directamente sobre el control o dominio del vehículo que se conduce. Si bien, a la hora de circular por las vías públicas ambas deben de aparecer unidas para que den como resultado un comportamiento correcto, de forma que no se constituya peligro o entorpecimiento para la circulación, siendo el conductor dueño en todo momento del movimiento del vehículo en función de las circunstancias del tráfico, de la vía, de la visibilidad o de los propios vehículos.

3. NORMAS GENERALES DE LOS CONDUCTORES

Antes de entrar a exponer las normas que regulan las dos primeras maniobras básicas de circulación, que en principio se van a estudiar, parece conveniente enunciar unas normas generales de comportamiento de los conductores, que éstos tienen que observar, en todo momento, mientras que conducen sus vehículos.

Éstas son las siguientes:
 Los usuarios de las vías están obligados a comportarse de forma que no entorpezcan indebidamente la circulación, ni causen peligros, perjuicios o molestias innecesarias a las personas o daños a los bienes.
 Se deberá conducir con la diligencia y precaución necesarias para evitar todo daño, propio o ajeno, cuidando de no poner en peligro, tanto al mismo conductor como a los demás ocupantes del vehículo y al resto de los usuarios de la vía. Queda terminantemente prohibido conducir de modo negligente o temerario.
 Los conductores deberán estar en todo momento en condiciones de controlar sus vehículos o animales.
Al aproximarse a otros usuarios de la vía, deberán adoptar las precauciones necesarias para su
seguridad, especialmente cuando se trate de niños, ancianos, personas ciegas o en general
personas con discapacidad y con problemas de movilidad.
 El conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, que garanticen su propia seguridad, la del resto de los ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía. A estos
efectos deberá cuidar especialmente de mantener la posición adecuada y que la mantengan el resto de los pasajeros, y la adecuada colocación de los objetos o animales transportados para que no haya interferencia entre el conductor y cualquiera de ellos.
Se considera incompatible con la obligatoria atención permanente a la conducción, el uso por el
conductor con el vehículo en movimiento de dispositivos tales como pantallas con acceso a internet, monitores de televisión y reproductores de vídeo o DVD.
Se exceptúan, a estos efectos, el uso de monitores que, estando a la vista del conductor, su utilización sea necesaria para la visión de acceso o bajada de peatones o para la visión en vehículos con cámara de maniobras traseras, así como el dispositivo GPS.
 Queda prohibido conducir utilizando cascos o auriculares conectados a aparatos receptores o reproductores de sonido, excepto durante la correspondiente enseñanza y la realización de las pruebas de aptitud en circuito abierto para la obtención del permiso de conducción de motocicletas de dos ruedas cuando así lo exija el Reglamento General de Conductores.
Se prohíbe la utilización durante la conducción de dispositivos de telefonía móvil y cualquier otro medio o sistema de comunicación, excepto cuando el desarrollo de la comunicación tenga lugar sin emplear las manos ni usar cascos, auriculares o instrumentos similares.
Quedan exentos de dicha prohibición los agentes de la autoridad en el ejercicio de las funciones que tengan encomendadas.
 Se prohíbe que en los vehículos se instalen mecanismos o sistemas, se lleven instrumentos o se
acondicionen de forma encaminada a eludir la vigilancia de los agentes de tráfico y que se emitan o hagan señales con dicha finalidad, así como la utilización de mecanismos de detección de radar.
 La superficie acristalada del vehículo deberá permitir, en todo caso, la visibilidad diáfana del
conductor sobre toda la vía por la que circule, sin interferencias de láminas o adhesivos.
Únicamente se permitirá circular con láminas adhesivas o cortinillas contra el sol en las ventanillas posteriores cuando el vehículo lleve dos espejos retrovisores exteriores que cumplan las especificaciones técnicas necesarias.
No obstante, la utilización de láminas adhesivas en los vehículos se permitirá en las condiciones
establecidas en la reglamentación de vehículos.
La colocación de los distintivos previstos en la legislación de transportes o en otras disposiciones, deberá realizarse de forma que no impidan la correcta visión del conductor.
Queda prohibida, en todo caso, la colocación de vidrios tintados o coloreados no homologados.