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sábado, 1 de noviembre de 2008

INCORPORACIÓN A LA CIRCULACIÓN

INCORPORACIÓN A LA CIRCULACIÓN

4.1. Concepto
La incorporación a la circulación se hará desde la situación de vehículo parado, estacionado, saliendo de una propiedad colindante, procediendo de otras vías de acceso o de las zonas de servicio de la propia vía.

4.2. Realización de la maniobra
Como en toda maniobra básica de circulación, y siguiendo una elemental regla de seguridad, todo
conductor que vaya a realizar esta maniobra, en primer lugar deberá comprobar que puede realizarla porque las circunstancias del tráfico se lo permiten.
A continuación, deberá advertir a los demás usuarios de la vía, bien por medio de la señalización
óptica de su vehículo, bien por medio del brazo, que va a realizar la citada maniobra, y, por último, ejecutará la maniobra de incorporación.
Esta regla de seguridad no es más que el proceder sintetizado que debe seguir el conductor en el
momento de realizar la maniobra y que surge de los preceptos que regulan minuciosamente el
comportamiento de dicho conductor en busca de seguridad, y que a continuación se exponen.

4.3. Observación del tráfico
El conductor de un vehículo parado o estacionado en una vía o procedente de las vías de acceso a ésta, de sus zonas de servicio o de una propiedad colindante, que pretenda incorporarse a la circulación, deberá cerciorarse previamente, incluso siguiendo las indicaciones de otra persona en caso necesario, de que puede hacerlo sin peligro para los demás usuarios.
Siempre que un conductor salga a una vía de uso público por un camino exclusivamente privado, debe asegurarse previamente de que puede hacerlo sin peligro para nadie.
En vías dotadas de un carril de aceleración, el conductor de un vehículo que pretenda utilizarlo para incorporarse a la calzada deberá cerciorarse, al principio de dicho carril, de que puede hacerlo sin peligro para los demás usuarios que transiten por dicha calzada, teniendo en cuenta la posición, trayectoria y velocidad de éstos.
Si para realizar la incorporación previamente hubiera que efectuar marcha atrás, se deberá cumplir lo siguiente: cerciorarse, incluso apeándose o siguiendo las indicaciones de otra persona, si fuera necesario, de que, por las circunstancias de visibilidad, espacio y tiempo necesarios para efectuarla, no va a constituir peligro para los demás usuarios de la vía.
De todo ello se desprende el primer requisito para la realización de esta maniobra, la comprobación de que puede realizarse, bien por medio de la observación del tráfico a través de los espejos retrovisores que corresponda en su caso, o bien, a través de la observación directa.

4.4. Señalización de la maniobra
Como se decía anteriormente, es la segunda condición a realizar por el conductor del vehículo que vaya a ejecutar la incorporación.
La obligatoriedad de informar a los demás conductores y usuarios sobre la intención de realizar la maniobra viene impuesta por normas de carácter general y también de índole particular. A saber:
 Los conductores están obligados a advertir al resto de los usuarios de la vía acerca de las maniobras que vayan a efectuar con sus vehículos.
 El conductor debe advertir ópticamente toda maniobra que implique un desplazamiento lateral o hacia atrás de su vehículo.
 El conductor que pretenda incorporarse a la circulación lo advertirá con las señales obligatorias para estos casos.
Una vez establecida la exigencia del aviso, el Reglamento determina cómo deben realizarse dichas informaciones a través de las siguientes normas:
 El conductor que se incorpore a la circulación advertirá ópticamente la maniobra.
 Las advertencias ópticas deben ser luminosas o, en su defecto, efectuadas con el brazo. La validez de las realizadas con el brazo quedará subordinada a que sean perceptibles por los demás usuarios de la vía y anularán cualquier otra indicación óptica que la contradiga.
 Las advertencias ópticas se efectuarán con antelación a la iniciación de la maniobra, y, si son
luminosas, permanecerán en funcionamiento hasta que termina aquélla.
 El desplazamiento lateral será advertido utilizando la luz indicadora de dirección
correspondiente al lado hacia el que se va a realizar, o el brazo, en posición horizontal con la palma de la mano extendida hacia abajo, si el desplazamiento va a ser hacia el lado que la mano
indica, o doblado hacia arriba, también con la palma de la mano extendida, si va a ser hacia el
contrario.
 En las maniobras que implique un desplazamiento lateral, es éste el que exclusivamente se avisa, por lo que la advertencia deberá concluir tan pronto como el vehículo haya adoptado su nueva trayectoria.
 La marcha hacia atrás será advertida con la correspondiente luz de marcha atrás, si dispone de ella, o, en caso contrario, extendiéndo el brazo horizontalmente con la palma de la mano hacia atrás.
De todos los preceptos citados anteriormente se debe tener en cuenta una serie de conclusiones:
 La maniobra de incorporación debe ser advertida por medio del brazo o del indicador de dirección que corresponda. Ahora bien, esta señalización sólo será obligatorio realizarla cuando en el entorno se encuentren usuarios de la vía, no siendo necesario hacerla ante la ausencia de
aquéllos.
Esta es la finalidad de la señalización, advertir a los demás usuarios, siendo inútil señalizar en ausencia de éstos, ya que la maniobra no va a alterar las circunstancias del tráfico y por tanto la señal no será captada por nadie.
 Una segunda conclusión que se puede extraer es que la señal debe hacerse con la suficiente antelación, de tal forma que únicamente podrá ser considerada como útil para aquellos conductores que, encontrándose lejos en el momento de iniciarse la maniobra, deben ser ellos los que adopten las medidas de precaución para evitar el alcance con el automóvil que, cuando llegue a su altura, ya se habrá incorporado a la corriente de tráfico. Sin embargo, no podrá excusar al conductor el hecho de hacer las señales cuando la proximidad del vehículo que se acerca por detrás impide la percepción adecuada del indicador o efectuar una maniobra de evasión eficaz, hasta el punto de que, como ya se ha dicho anteriormente, no se le tiene que obligar a la realización de ninguna maniobra brusca, principio conforme con la confianza que debe imperar en el tráfico de que la vía se encuentra expedita, y que cualquiera que vaya a alterar esta normalidad, lo debe hacer con tiempo y señalando su acción previamente.
Otro caso muy diferente es que en vías con una densidad de circulación normal se señalice la intención de incorporarse con antelación, pero sin tener en cuenta la posición cercana de un vehículo que circule por la vía. En este caso se puede decir que sería una antelación mal entendida, pues el efecto de la señalización ante dicha posición del vehículo puede llevar a su conductor a adoptar medidas de precaución innecesarias que, por ello, representarían una forma de obstaculización.
Hay que tener en cuenta que la utilización del indicador de dirección y la anticipación de esa utilización son necesarias, pero teniendo siempre presente la posición de los vehículos que circulan ya por la vía.
Otra pregunta que podría hacerse sería: ¿Debe mantenerse la señalización aunque se vea la imposibilidad de incorporarse? Este es un caso muy particular que se dará en vías muy saturadas. Si la densidad del tráfico no permite la incorporación, no hay duda de que los demás conductores tienen que conocer esa intención; por ello, se debe mantener accionado el indicador correspondiente para que los demás conductores cumplan con la obligación de facilitarla. Obligación que se tratará en otros temas.

4.5. Ejecución de la maniobra. Incorporación
La maniobra culmina o finaliza con la incorporación del vehículo a la corriente circulatoria. Sería, pues, el tercer paso de la regla de seguridad a la que se ha aludido anteriormente: Observación, señalización y ejecución de la maniobra.
¿Cómo debe hacerse esta incorporación?
El conductor de un vehículo parado o estacionado en una vía o procedente de las vías de acceso a
ésta, de sus zonas de servicio o de una propiedad colindante, que pretenda incorporarse a la
circulación, deberá hacerlo sin peligro para los demás usuarios, cediendo el paso a otros vehículos.
Si la vía a la que se accede está dotada de un carril de aceleración, el conductor que se incorpore a aquélla procurará hacerlo con la velocidad adecuada a la vía, teniendo en cuenta la posición,
trayectoria y velocidad de los usuarios que transiten por ella, incluso deteniéndose, en caso necesario. A continuación acelerará hasta alcanzar la velocidad adecuada al final del carril para incorporarse a la circulación de la calzada.
Siempre que un conductor salga a una vía de uso público por un camino exclusivamente privado, debe efectuarlo a una velocidad que le permita detenerse en el acto, cediendo el paso a los vehículos que circulen por aquélla, cualquiera que sea el sentido en que lo hagan.
En las zonas peatonales, cuando los vehículos las crucen por los pasos habilitados al efecto, los
conductores tienen la obligación de dejar pasar a los peatones que circulen por ellas.
Los conductores de vehículos de transporte colectivo de viajeros, aparte del deber de los demás conductores de facilitarles la incorporación desde una parada señalizada, tienen la obligación de adoptar las precauciones necesarias para evitar todo riesgo de accidente, después de haber anunciado por medio de sus indicadores de dirección su propósito de incorporarse.

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